En un interesante artículo unos científicos intentaron ver como ciertos rasgos de carácter como la humildad, la compasión y la positividad pueden influir sobre la sensación de bienestar dentro de la pareja. La primera más a un nivel individual y las últimas en el nivel de relación interpersonal.

Estas virtudes pueden definirse como las fortalezas personales de cada miembro basadas en una motivación positiva a la acción, pudiendo incluirse conceptos como centrarse en el otro, esperanza, goodwill, generosidad, gratitud, perdón, sacrificio, justicia, autocontro y las que ellos han estudiado (humildad, compasión y positividad).

Para que funcione mejor no nos podemos olvidar de un elemento importante: el compromiso (real y profundo) de cada uno en la mejora y estabilidad de la relación.

En su estudio los autores destacan:

-Cómo la humildad (que para ellos incluye modestia, respeto y apertura de mente) en la persona favorece el que esté pendiente (be aware) de sí mismo, intentando no llamar la atención sobre ella, facilita poder ver las cosas desde la perspectiva del otro. De esta manera puede formar parte de la base de una relación interpersonal positiva, amortiguando los niveles de estrés que la persona percibe.

-Al definir la compasión como la motivación a disminuir/eliminar el sufrimiento del otro, nos dota de una habilidad que nos permite trascender más allá de nuestras propias preocupaciones, y parece crucial para negociar las diferencias entre los miembros de la pareja, facilitando el conocimiento y el entendimiento mutuos. Nos ayuda a aceptar las diferentes reacciones que cada uno podemos tener ante una misma situación. El estrés dificulta e interfiere con la compasión cuando el otro más lo puede necesitar.

Por investigaciones anteriores parece estar relacionada con la generosidad, amabilidad, sacrificio, perdonar, pedir disculpas … entre otras. Y sobre todo parece que actúa más entre las parejas recién casadas (al menos en Norteamérica).

-La positividad se pondría de manifiesto cuando sentimos emociones positivas como: amor, alegría, optimismo, interés, gratitud e inspiración, favorece la creatividad y la resolución de problemas e incrementa la productividad intelectual, también en los recién casados parece jugar un papel más activo que (incluso y sorprendentemente) la comunicación.

Pero, cuando llega el “estrés”, sus efectos negativos que a veces pueden desbordarnos, afectará seguramente de forma negativa a la comunicación, añadiendo tensión a la relación, de forma que junto con la ansiedad nos desenfocará y no nos permitirá pensar con la suficiente claridad y lógica. En este proceso nuestra humildad, compasión y positividad probablemente resultarán afectadas, y puede alcanzar a nuestro compañero o compañera.

En esta investigación los autores encuentran que la mayor influencia sobre el bienestar de la pareja la tiene la humildad, seguida de la compasión (unida a la percepción que cada uno tiene de la intensidad del estrés en la pareja comparada con el estrés en otras parejas).

La positividad y la comparación del efecto del estrés entre diferentes parejas parece repercutir más sobre las mujeres, así como la cohabitación y los años juntos mejoran la satisfacción en ellas. Mientras que, para los hombres la percepción del estrés en la relación parece pesar menos.

Independientemente de las limitaciones del estudio, y de las aportaciones que hagan otros estudios parece que los tres elementos citados ejercen efectos positivos en la relación de pareja, y por tanto puede venirnos bien reflexionar al respecto y tomar alguna iniciativa que puede incrementarlas y ,de esa manera, contribuir a un mayor bienestar en nuestra relación.

Referencia:
Wallace Goddard, H., Olson, J. R., Galovan, A. M., Schramm, D. G., & Marshall, J. P. (2016). Qualities of character that predict marital well‐being. Family Relations, 65(3), 424-438.

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