Siempre es importante lo fundamental que es el apoyo familiar para el buen desarrollo de los procesos en los que intervenimos como psicólogos (pero que sólo recoge la importancia que tiene la familia en toda nuestra vida cotidiana y en las diferentes áreas por las que nos movemos. En la psicología la experiencia nos muestra cómo puede mediar y facilitar diferentes procesos, y es aún más importante (como en la vida) en los primeros años de nuestra vida.

Es un tema que tras pasar desapercibido en las investigaciones, ya está acumulando conocimientos y aportando nuevas herramientas con las que trabajar. En 2019, Menear et al., han realizado una investigación al respecto tratando de poner un cierto orden en todas las estrategias utilizadas hasta entonces.

Ellos trabajan en un marco poco frecuente en España, pero que es probable que se vaya generalizando poco a poco y destacan una serie de estrategias a tener en cuenta, de las que nos gustaría destacar las siguientes:

• Psicoeducación
Actualmente, se ha generalizado y suele ser uno de los primeros pasos que realizamos durante nuestro trabajo. Abarca un amplio evento de cuestiones que solemos dirigir a las dudas y miedos de los consultantes, y permite tanto entender los procesos como sus causas y consecuencias. Procuramos mejorar el conocimiento, la prevención y los hábitos que están influidos por las actitudes; y su efecto sobre nuestro propio bienestar. Incluso a veces se recurre a videos o libros divulgativos. Las asociaciones implicadas en diferentes problemas (del tipo que sea) desarrollan una loable labor al respecto

• Cambios en los comportamientos
Trabajando con nuestras motivaciones y limitaciones, buscamos activar nuestras mejores conductas con ayuda de las charlas, las tareas, el apoyo y el soporte personalizado. Pretendemos poco a poco, cambiar aquellos comportamientos que mantienen el problema, proponiendo y usando alternativas que nos resulten más adaptativas y contribuyan a distanciarnos del núcleo del problema y encontrar otras formas mejores de enfrentarlo, lo que redundará también en nuestra satisfacción y bienestar. Pequeños cambios en nuestras conductas producen muchos y diferentes tipos de impactos positivos al gestionar los problemas con los que nos encontramos.

• Personalización de las intervenciones
Creemos que es uno de los mayores potenciales que la psicología ofrece, de forma que como suele decirse las herramientas y técnicas se adapten a cada persona para facilitar y agilizar las intervenciones. El paradigma actual hace referencia a tareas colaborativas que permitan clarificar los objetivos, opciones, preferencias, pasos y medios – o recursos – a utilizar en cada caso. El plan personalizado permite ajustar las intervención a los valores, preocupaciones y estado de cada persona en cada situación. De esta manera un buen ajuste en cada caso puede ser el comienzo para su resolución.

• Autogestión
Nos referimos a la capacidad de la persona para manejar y gestionar todas las cuestiones ( síntomas, tratamientos, consecuencias físicas o psicológicas … ) relacionadas con sus procesos y su propia historia y perfil como individuo. Incluye el cuidado, el apoyo y el ánimo para tratar con las personas o sus familias ante los distintos problemas que pueden surgir. Es importante que todos nos demos cuenta de que podemos lograr más cosas de las que imaginamos, proporciona nuevas herramientas o puntos de vista que pueden contribuir al desarrollo y la resolución de los problemas sobre los que podemos intervenir, y puede hacerse tanto de forma individual como grupal.

• Decisiones compartidas
Entre las personas y los profesionales que las atienden. Son la base del trabajo colaborativo y permiten una mejor y más apropiada toma de decisiones apoyados en las evidencias científicas y experimentales, el juicio clínico y los valores y preferencias de cada persona. Para los autores es una de las claves en los problemas psicológicos.

• Apoyos entre iguales
Tanto dentro de la familia como entre las personas que están pasando por situaciones similares, abre los procesos a la colaboración de personas cuya experiencia puede resultar de gran ayuda y es la base de todos los grupos de apoyo existentes, que han demostrado su utilidad tanto para las familias como para los individuos. “El poder del grupo” (que en la adolescencia nos puede crear problemas como padres) tiene un potencial enorme para todas las personas que participen en el, pero es muy importante el respeto al marco y las normas sobre las que se desarrolla. A nivel familiar puede ser más intimo y cercano, pero a veces, no es fácil expresarse abiertamente en él. Por tanto, será el problema principal – y las circunstancias que existen- quienes pueden dirigir u orientar las intervenciones en un sentido u otro. En ambos casos hay que señalar la importancia del respeto, la responsabilidad compartida y el acuerdo mutuo sobre lo que puede ser de ayuda o no.
Los autores destacan los beneficios derivados de un mayor apoyo social, calidad de vida y sintomatología
(O’Hara et al., 2010)

Por supuesto este apoyo entre iguales o en la familia es esencial cuando se refiere a poblaciones más jóvenes o ancianas, que suelen ser menos autónomas y suelen requerir un mayor apoyo. La familia es un aliado fundamental para sus seres queridos.

Pero estos investigadores no se quedan sólo en los elementos reseñados, sino que llevan su estudio más allá, incluso mirando cómo la estructura de asistencia, la preparación profesional, la investigación e incluso las políticas de salud pueden tener implicaciones referidas a la mejora y adecuación de las estrategias existentes al contemplar el importante papel que las familias pueden tener en la salud general de la población.

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Menear, M., Dugas, M., Careau, E., Chouinard, M. C., Dogba, M. J., Gagnon, M. P., Gervais M.G., Gilbert, M., Houle, J., Kates, N., Knowles, S., Martin, N., Nease, D.E., Zomahoum, H.T.V. & Légare, F., (2019). Strategies for engaging patients and families in collaborative care programs for depression and anxiety disorders: A systematic review. Journal of affective disorders.

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