El trabajo ‘en casa’

Diego Segura analiza una cuestión muy importante en este dilema de padres estrellas e hijos que pueden seguir sus pasos: la identidad propia. «Un aspecto muy importante a tener en cuenta y sobre todo a trabajar con ese hijo o esa hija de ese deportista que es referente en su deporte, pues es intentar que, de alguna manera sea capaz de generar una identidad propia», señala el psicólogo.

«Aunque por parte de la prensa y del público va a ser casi siempre el ‘hijo de’, que es una losa porque siempre se va a comparar, pues lo importante es que se pueda enfocar en su propio rendimiento. En que son dos personas diferentes, trabajar el aspecto individualidad, qué tipo de habilidades puede tener. Hay que enfocarse en aislarse de las opiniones de otros y tener objetivos muy concretos, que sean motivantes y realistas», apunta Segura.

Uno de los casos más conocidos es el de Johan y Jordi Cruyff, como recuerda: «A partir de ahí, aislarse un poco de todo el entorno. Es una losa que ya ha pasado. El hijo de Johan Cruyff siempre ha sido el ‘hijo de’, siempre se le ha comparado aunque haya sido un muy buen futbolista. Pero claro era muy difícil que llegase al nivel de su padre y, probablemente, sea algo que le ha frustrado».

«Lo importante de todo esto es que las expectativas que se puedan crear alrededor de él, pues el entorno trabaje en que lo importante sean las expectativas de lo que él piensa. No hay que pensar en igualar a su padre o madre, sino de crear unas expectativas reales sobre ser el mejor deportista posible con las cualidades que tiene. Es importante enfocarse en sí mismo, no de comparar porque las comparaciones son odiosas».

Lo que deja claro Diego Segura es que los padres no suelen ser un problema, ya que ellos conocen lo difícil que es llegar y, sobre todo, mantenerse en lo más alto: «Seguramente el padre, al ser un deportista del máximo nivel sea el primero en saber lo difícil que es para su hijo. Entiendo que el padre o la madre van a ser figuras importantes que intenten aislarlo».

Pero también existe otro entorno que no se puede controlar: «Aunque hay figuras incontrolables que son la prensa, los aficionados… Es un entorno que no hay que contar con él porque no va a sumar, pero lo importante es que no reste. El padre o madre puede tener esa tranquilidad, ese diálogo para hacerle ver que no tiene por qué llegar a lo que hizo él».

Más reciente es el caso de los Simeone. El padre triunfó como jugador y lo sigue haciendo como entrenador del Atlético de Madrid, mientras que su hijo se ha labrado una notable carrera en Italia: «El que juegue en otra liga es súper importante, porque el foco no es tan importante como cuando está en la propia liga. Si tuviéramos al hijo de Simeone en la liga española serían mucho mayores aunque jueguen en distinta posición».

«El hijo ha llegado a la élite en Italia y no jugar en España ha ayudado muchísimo. Diferente será el caso del hijo de LeBron James, porque va a ser la misma liga y lo mucho que dan allí. Va a ser muy difícil. Sería importante que tuviese su momento. Tal vez el hijo de LeBron llega a ser un gran jugador, pero siempre se le va a comparar por si no fue tan grande como el padre», añade Diego Segura.

Caso diferente es el de Zidane y sus hijos: «Estoy convencido de que el padre habrá hecho todo lo posible para que no notasen la presión, pero hay otro entorno que es esa prensa o esa afición que no se puede controlar. Parece que no tienen identidad propia, no ayuda que jueguen en el mismo club tampoco. Lo mejor es hablar con el jugador y hacerle entender que no tiene que compararse y que tiene que hacer su propia carrera».

Un camino complicado el de los hijos de las grandes figuras del deporte. Evitar comparaciones, trabajar en una identidad propia y marcarse objetivos reales a corto y medio plazo son las claves para que esos niños que sueñan con ser como sus padres, al menos acaben labrándose una carrera importante y quién sabe qué les llegará luego…

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Expectativas, presión, foco de atención, agobio, ansiedad… Ser hijo de una leyenda del deporte tiene su lado positivo y también su lado negativo. La famosa expresión ‘hijo de’ se torna en ocasiones como una sombra demasiado alargada para que la sorteen los vástagos. Del fútbol al baloncesto, pasando por otras disciplinas, son varios los casos en los que ser ‘hijo de’ es más una trampa que un privilegio.

Recientemente una publicación de LeBron James en Instagram se ha vuelto viral por su mensaje y por las fotografías con las que lo acompañaba. «Devolver todo lo que hemos aprendido a lo largo de los años a aquellos que máximamente nos inspiran. Legado», ha escrito el campeón de Los Angeles Lakers.

En el post en la citada red social no solo salía ‘King’ James, al que muchos consideran como el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, incluso por delante de Kobe Bryant y Michael Jordan, sino que también compartió imágenes de Tiger Woods con su hijo y de Serena Williams con su pequeña.

Imágenes tiernas, sí; pero que abren un debate en torno a la excesiva presión que pueden poner sobre las espaldas de estos niños. Si ya es complicado cuando se comienza a hablar del ‘nuevo Pelé’, el ‘nuevo Messi’ o el ‘nuevo Raúl’, también lo es cuando se compara a un hijo con un padre que ha hecho historia en el deporte. Ya se suele decir que «las comparaciones son odiosas».

En lo que se refiere a estos tres casos compartidos por LeBron James, en lo que a él se refiere, la atención mediática se ha situado sobre su hijo, de quien se espera llegue muy pronto a la NBA e incluso se ha hablado ya sobre si podría jugar al mismo tiempo que su padre, quien continuará al menos dos años más en la élite.

«Bronny es el jugador de secundaria más influyente de todos los tiempos», estas son palabras de un ejecutivo de una gran firma deportiva, quien asegura que el hijo de LeBron James tiene más influencia incluso que algunos jugadores que ya forman parte de la mejor liga del mundo.

El caso de Serena Williams es muy llamativo, ya que su pequeña Alexis Olympia tan solo tiene 3 años y ya se le ha visto empuñando una raqueta. Aunque tener corta edad no es sinónimo de no comenzar a golpear fuerte, Charles Woods ya causa furor en el golf, donde ha jugado junto a su padre el torneo familiar PNC Championship en Orlando (Florida).

El propio Tiger Woods ha hablado sobre ello en GolfTV: «Me recuerda a mí y a mi padre cuando estaba en esa edad. Ojalá yo me pudiese mover como lo hace él. Analizo su swing todo el tiempo. Ojalá pudiera rotar así y girar la cabeza así y hacer algunas de esas posiciones, pero esos días ya pasaron y tengo que revivirlos a través de él. Está en el buen camino. Hace las preguntas adecuadas».

Precisamente, Tiger Woods sabe lo que es sufrir una presión excesiva por parte de su padre, algo que él no está haciendo con Charlie. Y es esa presión por ser ‘hijo de’ por lo que desde EL ESPAÑOL hablamos con el psicólogo deportivo Diego Segura, quien además jugó en equipos como el Betis o el Alavés, debutando en Primera División.

El trabajo ‘en casa’

Diego Segura analiza una cuestión muy importante en este dilema de padres estrellas e hijos que pueden seguir sus pasos: la identidad propia. «Un aspecto muy importante a tener en cuenta y sobre todo a trabajar con ese hijo o esa hija de ese deportista que es referente en su deporte, pues es intentar que, de alguna manera sea capaz de generar una identidad propia», señala el psicólogo.

«Aunque por parte de la prensa y del público va a ser casi siempre el ‘hijo de’, que es una losa porque siempre se va a comparar, pues lo importante es que se pueda enfocar en su propio rendimiento. En que son dos personas diferentes, trabajar el aspecto individualidad, qué tipo de habilidades puede tener. Hay que enfocarse en aislarse de las opiniones de otros y tener objetivos muy concretos, que sean motivantes y realistas», apunta Segura.

Uno de los casos más conocidos es el de Johan y Jordi Cruyff, como recuerda: «A partir de ahí, aislarse un poco de todo el entorno. Es una losa que ya ha pasado. El hijo de Johan Cruyff siempre ha sido el ‘hijo de’, siempre se le ha comparado aunque haya sido un muy buen futbolista. Pero claro era muy difícil que llegase al nivel de su padre y, probablemente, sea algo que le ha frustrado».

«Lo importante de todo esto es que las expectativas que se puedan crear alrededor de él, pues el entorno trabaje en que lo importante sean las expectativas de lo que él piensa. No hay que pensar en igualar a su padre o madre, sino de crear unas expectativas reales sobre ser el mejor deportista posible con las cualidades que tiene. Es importante enfocarse en sí mismo, no de comparar porque las comparaciones son odiosas».

Lo que deja claro Diego Segura es que los padres no suelen ser un problema, ya que ellos conocen lo difícil que es llegar y, sobre todo, mantenerse en lo más alto: «Seguramente el padre, al ser un deportista del máximo nivel sea el primero en saber lo difícil que es para su hijo. Entiendo que el padre o la madre van a ser figuras importantes que intenten aislarlo».

Pero también existe otro entorno que no se puede controlar: «Aunque hay figuras incontrolables que son la prensa, los aficionados… Es un entorno que no hay que contar con él porque no va a sumar, pero lo importante es que no reste. El padre o madre puede tener esa tranquilidad, ese diálogo para hacerle ver que no tiene por qué llegar a lo que hizo él».

Más reciente es el caso de los Simeone. El padre triunfó como jugador y lo sigue haciendo como entrenador del Atlético de Madrid, mientras que su hijo se ha labrado una notable carrera en Italia: «El que juegue en otra liga es súper importante, porque el foco no es tan importante como cuando está en la propia liga. Si tuviéramos al hijo de Simeone en la liga española serían mucho mayores aunque jueguen en distinta posición».

«El hijo ha llegado a la élite en Italia y no jugar en España ha ayudado muchísimo. Diferente será el caso del hijo de LeBron James, porque va a ser la misma liga y lo mucho que dan allí. Va a ser muy difícil. Sería importante que tuviese su momento. Tal vez el hijo de LeBron llega a ser un gran jugador, pero siempre se le va a comparar por si no fue tan grande como el padre», añade Diego Segura.

Caso diferente es el de Zidane y sus hijos: «Estoy convencido de que el padre habrá hecho todo lo posible para que no notasen la presión, pero hay otro entorno que es esa prensa o esa afición que no se puede controlar. Parece que no tienen identidad propia, no ayuda que jueguen en el mismo club tampoco. Lo mejor es hablar con el jugador y hacerle entender que no tiene que compararse y que tiene que hacer su propia carrera».

Un camino complicado el de los hijos de las grandes figuras del deporte. Evitar comparaciones, trabajar en una identidad propia y marcarse objetivos reales a corto y medio plazo son las claves para que esos niños que sueñan con ser como sus padres, al menos acaben labrándose una carrera importante y quién sabe qué les llegará luego…

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