Queríamos compartir con vosotros una propuesta, que a pesar de no ser nueva, y de que muchas personas hemos podido disfrutarlo de pequeños, al menos en aquellos momentos en que nuestros padres estaban menos estresados.

Los cuentos infantiles tenían su importancia en el desarrollo psicocognitivo de nuestros hijos e hijas, pues no solo permitían introducir los mitos y valores de las diferentes culturas, sino que acompañaban a los menores ante ciertas cuestiones y emociones, que aunque menos conscientes, podrían contribuir a un mejor desarrollo de cada individuo.

Además, contar un cuento puede formar parte del “rito” y los antecedentes para favorecer los hábitos de sueño saludables de nuestros pequeños.

Ellos, sin quererlo, van a fijarse en aspectos, gestos de los padres o cuestiones que ni nos planteamos los adultos, y de donde podrán surgir preguntas que, seguramente, terminarán haciendo ; dándonos nuevas oportunidades para asentar y fortalecer nuestro vínculo con ellos, o manifestar sus dudas o preocupaciones. De hecho, en determinado momento es probable que nos hagan repetir las historias ( hasta con las mismas palabras y gestos ). Más adelante incluso ellos mismos cambiarán los aspectos o elementos que les han resultado, personalmente, más sugestivos.

No debemos olvidar que hay cuentos “alegres” y “tristes”, pero que todos tienen un fundamento antropológico y humano que les ha permitido mantenerse y seguir presentes en todas las culturas del mundo a pesar del avance de los tiempos. Quizás los más tristes no sean los mejores para que duerman a gusto, pero podrían contarse a media mañana o temprano en la tarde, para permitir que los niños y las niñas se cuestionen sus “cosas”, sus ideas, sus proyecciones personales, y puedan abrirse emocionalmente a nosotros, dentro de la seguridad que los padres debemos aportarles.

Para la noche, pueden ser preferibles los cuentos con finales felices y más sencillos, para favorecer tanto el tránsito hacia el descanso, como su procesamiento en las fases del sueño pero, seguramente, ellos terminarán poniendo sus condiciones y limitaciones, elegirán los cuentos y nos corregirán a “su gusto”.

Es importante que los niños se hagan preguntas, que luego con confianza y seguridad puedan preguntar a los adultos y, también de esta forma, acompañarles a lo largo de las etapas de su desarrollo.

Nuestra experiencia ha sido positiva, tanto cuando éramos pequeños como cuando hemos sido padres, tanto cuando hemos contado cuentos tradicionales (curiosamente no querían muchos, de hecho, a veces resultaba pesado contar el mismo cuento) o historias inventadas (centradas en “un príncipe” o “una princesa”), que eran más trascripciones de experiencias vitales “embellecidas” y detalladas para contarlas, que cuentos como tal).

Actualmente hay muchos cuentos “no tradicionales” (centrados en problemas concretos que se les pueden presentar y que nosotros podemos utilizar o modificar en función de lo que les conocemos a ellos y a nosotros mismos) que tienen su interés y pueden ser utilizados con criterio e imaginación, pero hemos preferido destacar los “tradicionales” como un elemento más del rito de acostarse desde el baño, la cena y la cama … , al menos los fines de semana y en las vacaciones.

Por tanto, les animamos a buscar ese espacio de convivencia y relación privilegiada, en el que poder

contarles cuentos, dejándonos sumergir por las historias, las preguntas que nos harán, las caras que nos pondrán, en incluso aquellas regañinas cuando “no lo estamos haciendo bien”. Porque creemos que son una herramienta sencilla para favorecer su desarrollo cognitivo y emocional.

Nuestro punto de vista se acerca más a J. Campbell y quizás a los arquetipos jungianos, pero la perspectiva freudiana puede tener un valor en sí misma o, por su aplicación. De esta manera recomendamos escuchar el siguiente audio:

https://cesarvidal.com/la-voz/adentrandonos-en-la-psique/adentrandonos-en-la-psique-psicoanalisis-de-los-cuentos-de-hadas-16-09-20

Del que podríamos destacar algunas ideas como:

*Los hitos del desarrollo del niño.

*La búsqueda del momento y la dramatización.

*La comunicación inconsciente entre padre/madre-hijos, al contar el cuento.

*El planteamiento para resolver los problemas aplicando nuevos enfoques al reintentarlo.

A lo comentado anteriormente, nos gustaría añadir otras propuestas que pueden acercarnos al “dialogo emocional” con nuestros hijos, a compartir un rato de historias y afianzar nuestra relación, aunque en estos enlaces se hace desde una perspectiva diferente:

Cubo o dado de emociones

Al presentarnos situaciones concretas y breves, permite ir más allá del reconocimiento y las preguntas dadas, dando una oportunidad para comentar los comportamientos en base a modelos más o menos positivos.

Es una muestra de muchas cosas que podemos hallar y usarlas para promover el reconocimiento y la categorización de las emociones en los menores.

Emociones en situaciones

Ver vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=vsFERoAz448&t=217s

Al presentarnos situaciones concretas y breves, permite ir más allá del reconocimiento y las preguntas dadas, dando una oportunidad para comentar los comportamientos en base a modelos más o menos positivos.

Es una muestra de muchas cosas que podemos hallar y usarlas para promover el reconocimiento y la categorización de las emociones en los menores.

9 emociones básicas

Un adelanto de una obra maestra (Inside Out), que permite entendernos mejor ,y reconoce el valor de las emociones aunque, en un principio, parece que las hay buenas y malas, cuando todas tienen una función concreta y , bien llevadas, favorecen la adaptabilidad a las situaciones que se nos presentan en la vida. Merece la pena verla más de una vez y comentarla en familia.

Es una película que merece la pena verse más de una vez e incluso comentarla durante la emisión 8 a partir del segundo visionado.

Y , para entender algo más sobre las emociones como adultos (ya no para con los niños), merecería la pena tener en cuenta algunas de las ideas comentadas en el vídeo siguiente:

Música, emociones y Neurociencia

Episodio de “Redes”, como tantos otros, bueno y bastante reciente, que nos ayuda entender la naturaleza humana, donde la neurociencia (con todas sus aportaciones y descubrimientos) ha marcado un antes y después en los últimos años. Explicando cómo el ritmo y el tono favorecen la comunicación con los niños, incluso en el aprendizaje del lenguaje, pues la música (de tipo que sea) tiene su efecto sobre nuestro cerebro.

¡Hasta pronto!

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