671 612 479 (mañana y tarde) 696 477 187 (horario de tarde) info@psicologosevillaglikem.com

Descalificación de lo positivo: Un portero de fútbol tras realizar dos paradas espectaculares y anticiparse en varias salidas arrebatándole el balón al oponente, faltando 5 minutos para la finalización intenta regatear al delantero en su área con la consecuente pérdida de balón y concluyendo el partido con el resultado adverso de 0-1.

El portero no dejó un solo instante de repetirse durante toda la noche “de qué me sirve hacer algunas actuaciones correctas si cuando tengo que demostrar lo que valgo no soy capaz de hacerlo. Está claro que no sirvo como portero, pues un buen portero no comete estos errores”.

¿Cuál es la distorsión? Destruir lo positivo.

Es cierto que cometió un grave error. Que las consecuencias supusieron un alto costo y que su trascendencia implica a muchas personas, pero de estos errores aprovechamos la base para el aprendizaje, y está claro que este futbolista tendrá que aprender que hay determinadas jugadas que jamás se pueden poner en práctica durante un partido. Su disciplina táctica tendrá que ser rigurosamente interiorizada a través del entrenamiento y codificar una serie de patrones de actuación, eliminando aquellos que puedan comprometer a su equipo.
Pero independientemente de esto, no toda su actuación fue negativa, ni nadie va a eclipsar las magnificas acciones realizadas anteriormente. Sus excelentes anticipaciones y su posicionamiento durante todo el partido lo reafirman como un buen portero y sobre eso no podrá discutir nadie que lo haya visto.

El futbolista al finalizar el encuentro tiene que decirse: “he cometido un error, pero todo lo demás lo hice bien ¿qué tengo que hacer para no volver a cometer errores de este tipo? A partir de mañana voy a trabajar en los entrenamientos mi nivel de atención-concentración y desde el comienzo de los ejercicios no me voy a permitir hacer tonterías que puedan interferir mi concentración. En el próximo partido mantendré mi alerta los 90 minutos y bajo ningún concepto experimentaré jugadas comprometedoras”.

“Siempre que un deportista crea en sus posibilidades a través del trabajo estará en el buen camino”.

Etiquetación errónea: Un futbolista decide lanzar un penalti y categóricamente lo tira fuera. Desde aquel momento no dejó de repetirse “soy un perdedor nato”.

En lugar de “he lanzado mal”.

Ponerse etiquetas es irracional. Hay que dejar de definirse con etiquetas negativas, son demasiados simplistas y erróneas, además se vuelven dolorosas porque hacen que uno navegue en un mar de incapacidades. Estas palabras sentencian de manera inexacta y además encierran una gran carga emocional, lo que va a provocar la pérdida de autoconfianza y como consecuencia un pésimo rendimiento.

El futbolista tiene que pensar ¿por qué lo he fallado? Las causas pueden ser varias como por ejemplo no aplicar correctamente la técnica de ejecución, o tal vez no imprimir la potencia adecuada, o quizás se deba a una carencia en habilidades psicológicas en cuanto a autoconfianza y control de la energía. Son muchos los deportistas que en los momentos de máxima tensión sienten nerviosismo, taquicardia, tensión muscular y pérdida de confianza en sí mismos y supuestamente perciben la portería muy pequeña y el portero de grandes dimensiones. Ante estas pautas difícilmente la ejecución será segura. La probabilidad de acierto-error será equitativa. Y todos sabemos que un penalti adecuadamente lanzado no admite margen de error.

Por lo tanto, el futbolista al finalizar su lanzamiento fallido y decirse “he lanzado mal”, tras la conclusión del partido tiene que decirse “a partir de mañana voy a intentar mejorar estos lanzamientos. Voy a poner de mi parte para corregir técnicamente las ejecuciones. Entrenaré todo lo necesario para que mi confianza sea potente en las situaciones bajo presión. A través de la práctica mejoraré mi técnica y la potencia en el tiro y así golpearé el balón con confianza en los momentos decisivos”.

«Siempre que un deportista no pierda su afán por aprender y mejorar estará en el buen camino»

Estas son algunas de las distorsiones cognitivas que pueden presentar un deportista tras la consecución errónea de determinadas acciones. Seguramente te habrás identificado con algunas de ellas o tal vez en momentos puntuales de tu vida deportiva hayas recurrido a estos pensamientos destructivos.

Ahora es el momento de darte cuenta y comprender el porqué de múltiples acciones que inconscientemente has desarrollado y han podido perturbar tu línea ascendente en este deporte.

Como habrás podido comprobar en este artículo se repite la frase “ESTAR EN EL BUEN CAMINO”, pues bien, la experiencia en el ámbito deportivo demuestra que “estar en el buen camino” significa para cada deportista algo especial que se construye con un compendio de factores que envuelven al jugador.

  • Características de su personalidad.
  • Aspectos familiares y educacionales.
  • Historial deportivo.
  • Características del entrenador.
  • Particularidades del equipo o club al que pertenece.
LLÁMANOS